Cuando me enteré que estaba embarazada me llené de emoción y pensé en darle lo mejor a mi futuro bebé.
Pensé en tomar un curso de preparación para el parto, pensé en si enviarle a la guardería o si me las arreglaba para trabajar mientras le cuidaba el primer año mientras hacía home office. Pensé en que escuela sería mejor… pensé tantas cosas y entre ellas pensé que, en cuestión de crianza, con solo saber que quería educar a mi hija de una manera diferente a la manera en la que me educaron mis padres era suficiente.
Sin embargo, una vez que nació mi hija descubrí que mucho de lo que había escuchado o leído sobre lo que es la maternidad y paternidad eran mitos. Aprendí que la mayoría de los bebés despiertan constantemente durante la noche y que esto no cambiaba a los 3 meses cómo alguien me había asegurado. Comprendí entonces que algunos métodos recomendados en programas de crianza cómo «Niñeras SOS***», no eran tan respetuosos, aunque no todas sus sugerencias están mal. Y aún cuando antes de tener a mi hija esos métodos me parecían razonables y lógicos, una vez que tuve que enfrentarme a situaciones similares… simplemente no me funcionaban y/o había algo que ya no me parecía tan razonable y que además me molestaba.
Entonces empecé a buscar más información de cómo abordar los problemas del día a día con mi hija, pero, entre tanta información que a veces encontramos en el mundo de internet y las redes sociales, me sentí abrumada y además ya no tenía la seguridad de qué estrategias usar y cuales no. Así hasta que me encontré con el término de «Crianza Respetuosa», con el que descubrí que podía ser más que solo una madre o padre autoritario y que ser amable no iba de la mano con ser permisivo.
Pero, para entender a qué nos referimos con crianza respetuosa, primero tenemos que reflexionar en qué entendemos por RESPETO. Si te pasó cómo a mi, que durante muchos años, especialmente cuando era niña, me pidieron mostrar respeto hacia mis mayores, tal vez relacionas la palabra respeto con autoridad y en tu niñez escuchaste frases como:
– Guarda silencio, que los mayores están hablando.
– Respetame que soy tu madre/padre.
– A los mayores se les respeta
Y si es así, entonces te invitó a conocer el origen de la palabra respeto, el cual nada tiene que ver con autoridad.
Su origen proviene del latín Respectus** y significa «atención», «consideración» y que originalmente significaba «Mirar de nuevo», porque algo que es digno de respeto merece una segunda mirada.
Así entonces, durante todo este tiempo ¿nos han pedido respeto u obediencia*? Y si los mayores merecen respeto, acaso nuestros niños ¿no son dignos de atención y consideración? Yo creo que sí, y que además, la mejor enseñarles a nuestros hijos a ser respetuosos es siendo respetuosos con ellos, de está manera enseñamos con el ejemplo.
Y si te estás preguntando cómo ser respetuoso con tus hijos, aquí te dejo algunos puntos a considerar.
- Atendiendo sus necesidades, que no es lo mismo que sus deseos.
- Teniendo en cuenta (en consideración) sus opiniones.
- Escuchando lo que nos quiere decir.
- Validando sus emociones
- Mostrando confianza en ellos
- Reconociendo su esfuerzo
- Y estableciendo límites que garanticen su seguridad y respeto mutuo.
Si cumplimos con algunos de esos puntos, ya vamos camino hacia una crianza más respetuosa. Y si aún no, este puede ser el momento de empezar 😉
* Obediencia. Un concepto que merece analizar y del que platicare en otro post
** Referencia: www.significados.com/respeto/
** Programa que se transmitió en México entre el año 2012 y 2013


Gracias, este es un buen punto para iniciar un cambio 🙂